HOUSE VS EL DERECHO

julio 1, 2009


La medicina y el derecho – como tal vez todas las ciencias y artes- convergen claramente en un punto: la muerte. Y es aquí donde el derecho busca proteger la vida incentivando el respeto por la norma, castigando a quien se propone destruir la vida en sus distintas manifestaciones: la del que está por nacer, la del hijo, la del padre, la de la mujer, etc.

Dr. House, dentro de su particular estilo, se dedica a proteger la vida. ¿Qué vidas?: las que para él representan un desafío proteger, aquellas respecto de las cuales los demás médicos no son capaces de descubrir por qué se están desvaneciendo.

En este caso, un homicida. Ya lleva 3 asesinatos y está próximo a ser ejecutado, pero está enfermo. ¿Vale la pena salvar a un asesino condenado a muerte?, y no sólo eso, ¿vale la pena salvar su vida antes que la de otros pacientes que, siendo buenas y respetuosas del derecho y de la vida de los demás, están perdiendo las suyas? Se invierten recursos en medicamentos, exámenes, se ocupa el lugar de un inocente en salvar un asesino próximo a ser ejecutado, ¿para qué?.


El Estado consiente que se salve la vida del culpable hasta su ejecución, el culpable trata de quitarse la vida –pero no le permiten disponer de ella- House intenta salvarlo y su equipo no puede comprender el desperdicio de recursos… en una escoria. El tipo estaba enfermo, quiso matar, pero impelido por un tumor que secretaba una sustancia que disparaba sus niveles de adrenalina y su irritabilidad al punto de volverlo asesino. ¿Es culpable al fin? House lo deja partir hacia su condena a muerte, recuperada su salud. Foreman, luego de alegar que un asesino como él no valía la pena, decide declarar a su favor en el tribunal. La persona y el hecho siempre fueron los mismos, incluso todas las circunstancias exteriores, un exceso de cierta hormona en la sangre vuelve inocente a un asesino condenado… ¿cuál es la verdad?

¿Tenemos como sociedad el derecho a determinar quiénes merecen seguir existiendo en nuestra propia sociedad, por oponerse a ella? Si no podemos devolver la vida al que era inocente, ¿podemos quitarle al vida al que nos parece culpable? Si era inocente, somos nosotros los culpables al consentir su asesinato? ¿Quién va a condenar a muerte al Estado, a sus gobernantes-del color que sean- y a la sociedad misma por consentir y querer la “justicia de la muerte”?

Estas y otras preguntas en el próximo capítulo. Una sola respuesta: It’s not Lupus.

Andrés Del Olmo García
http://www.mokaccino.cl/
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