POEMA JURIDICO CON HUMOR

agosto 5, 2009


¡Ay amor! ¡Mi dulce exhorto!; Mi notificación válida, mi posesión legítima, aunque viciosa; mi sentencia favorable y definitiva: ¿por qué me abandonaste?; ¿Porque tuviste esa dura contestación a mi demanda?; Acaso ¿no cabe todavía en tu corazón un recurso extraordinario?; Acaso ¿no transarías, conciliarías, homologarías, acordarías, ni novarías?; Mi amor… larga viene siendo mi espera… y mi quita.; Mi amor, el tiempo corre y los sentimientos caducan… ¿o prescriben? (¡maldita confusión entre caducidad y prescripción!)

¿Sabes? Con este poema jurídico y amoroso, amoroso y jurídico espero revertir la carga de la prueba, espero tu última respuesta… pero sin dolo amor,  que mi pena no lo toleraría. Es que no puedo negar que mis sentimientos entraron en cesación de pagos, pero por favor amor no me pidas la quiebra; Busquemos un acuerdo preconsular o preventivo. Busquemos una salida, la que prefieras, porque sino amor… moriré… Moriré antes de que el proceso alimentario haya concluido.
 ¡Mi primera causa, cuánto te he amado!; Y siempre con probidad y buena fe; ¿Y tu como me contestaste?… con temeridad y malicia, corriéndole traslado a otro, a un tercero, a un, perdón que lo diga… un “penitus extranei” que rompió nuestro vínculo de hecho. ¡Ay si la “manus inectio” todavía existiera! ¿Imaginas mi amor con qué parte del cuerpo del delito me hubiera cobrado?; Exactamente de ahí mi amor, imaginas bien.; Y así y todo mi amor, mi viejo amor jurídico, me dejaste… me dejaste amor… me dejaste… me dejas… me liquidas… ¡Poca miseria amor! ¿Pero sabes? A medida que deslizo mi romántica pluma  sobre este retazo de papel receptor de emociones, de congoja y negra tinta pegajosa y maloliente que a chorros deja mi frente sucia, me doy cuenta que lo nuestro nunca hubiera sido posible: ¿Cómo yo?, un amante de verdad preparado con Alessandri, Vodanovic, Orrego, Errázuriz, Soto Piñeiro,  Salomón y Tutututu –entre otros tratadistas más-, pude enamorarme de ti, una simple delegación de poder…
¿Por qué me dejaste amor? Si yo, reconozco expresamente que te amo; ¿Cómo no apelar a ti? si fuiste mi recurso de amparo; mi tribunal de casación; mi plenario unificador de sentimientos; mi única instancia… ¿Cómo no reconocer tus derechos posesorios sobre mi? Si en mi desarraigo fuiste mi domicilio constituido… o procesal; (nunca supe la diferencia amor, ¿la hay?) Y aquellas noches amor, OH !!!;Cómo olvidarlas!!!.; Si en ellas vivimos los hechos conducentes, que en definitiva, permitieron mi apertura a prueba.; Y es cierto mi amor, sé que la documental no llegó a cumplirse, pero debes reconocer, al menos, que en la confesional, mis sentimientos fueron más claros que nunca…Casi diría que hicieron plena prueba.

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