El privilegio entre abogado y cliente es una doctrina legal destinada a proteger la confidencialidad de las comunicaciones entre un abogado y sus clientes. Al garantizar una comunicación confidencial, los abogados y sus clientes tendrán libertad a la hora de debatir en profundidad asuntos legales confidenciales.

La comunicación que cumpla las pruebas legales que define el privilegio puede considerarse confidencial. No se puede obligar a ninguna persona a desvelar tal comunicación hasta que lo decida el cliente. Para que una comunicación se considere como privilegio entre abogado y cliente, por lo general debe cumplir todos los criterios siguientes:

Debe realizarse entre el abogado y el cliente.

Debe tener como finalidad la búsqueda o la prestación de asesoramiento legal.

Tiene como fin ser confidencial.

Su confidencialidad debe mantenerse de manera estricta.


Estaba nevegando por Internet y me tope con los resultados de una encuesta hecha a clientes de nosotros los Abogados, la considere importante e interesante y no dude ponerla en mi Blog, asimismo espero ser siempre un Abogado de referencia y de aquellos abogados que adoran sus clientes, un saludo, Lic. Mario A. Mayans Olachea, ahi les va la informacion

Una encuesta realizada recientemente conducida con clientes nos ha señalado que hay tres tipos de abogados, aquellos que los clientes: 1) adoran, 2) se sienten indiferencia y 3) odian. El perfil de la mayoría de los abogados se encuadra en el segundo tipo, y el cliente selecciona y compara servicios y precios entre los distintos estudios de abogados. Hay poca fidelidad a los abogados.

Felizmente, la habilidad de desarrollar la lealtad de clientes no depende de la capacidad intelectual o de la personalidad. Existen características comunes entre abogados que atienden a sus clientes en la misma forma que los otros, si bien siguiendo reglas básicas de atención y prestación de servicios.

Para facilitar esta percepción, mostramos a continuación los métodos que todos utilizan más comúnmente.

 1. Todos los clientes quieren soluciones creativas y no solo indicadores jurídicos y caminos legales: prefieren los abogados que utilizan la ley para encontrar soluciones para sus problemas y abogados que logran ver más allá de lo que prescriben los códigos.

2. El abogado debe reconocer y detectar los aspectos prioritarios y secundarios del caso. Los clientes prefieren a los abogados que identifican las necesidades, deciden cuáles son las más importantes y cuáles no lo son y después exponen a sus clientes las prioridades y riesgos, ofreciendo resultados prontamente.

3. Retornar inmediatamente llamadas telefónicas y mensajes de e-mail. Muchos clientes consideran este el aspecto más importante en la prestación de servicios. Ser accesible es una gran ventaja.

4. Adelantar, actuar y no solo reaccionar: Permita a los clientes evitar problemas futuros.

5. Conocer el negocio de sus clientes: A pesar de que es imposible convertirse en un experto en el negocio de cada cliente, es importante dedicarse algunas horas no cobradas para aprender más sobre el área para facilitar el entendimiento de los problemas de sus clientes. Ellos perciben este esfuerzo y lo valoran.

6. Aprender a escuchar: no sólo escuchan, como también repiten con sus propias palabras lo que le ha dicho el cliente para confirmar el entendimiento correcto de sus problemas. Les gusta a muchos abogados hablar pero los clientes describen a los abogados preferidos como capaces de escuchar y comprender el problema de los clientes.

7. Estar disponible siempre a las necesidades del cliente. Los mejores abogados además de suministrar el número de su teléfono celular a sus clientes, ellos avisan a sus clientes cómo podrán encontrarlos en caso de emergencia cuando su abogado esta viajando.

8. Administrar plazos como si la vida dependiese de ellos; Establece plazos para sus actuaciones en forma realista y no con base a lo que le gustaría al cliente; mantiene el cliente informado de riesgos y de sus actuaciones; cuando se dan cuenta de que no podrán cumplir con un cierto plazo advierten al cliente y le indica que camino se podrá tomar.

9. Saber cuando decir no: Los abogados más apreciados son aquellos que no tienen miedo a decirles a sus clientes que no deberían utilizar los servicios de un abogado en el caso, aún cuando ello implique renunciar a los altos honorarios.

10. Llevar registros sobre todos los asuntos del cliente en sus archivos, hasta los antiguos, para mantener la memoria de las decisiones tomadas. No hay nada más desagradable que tener que recordarle al abogado de los asuntos que le corresponden.

LA PERSONALIDAD DEL ABOGADO

octubre 28, 2009


Muy pocos tienen idea clara de lo que significa ser abogado, cuando menos en su principal acepción, no obstante que el licenciado en derecho tenga un amplio abanico para poder interactuar con dicha profesión.

El sentido mas propio del abogado consiste en aquel que representa y aboga por otro ante los tribunales. También es cierto que el actuar profesional puede extenderse a diversos y múltiples campos de la actividad humana.

 El distinguido abogado F. Lee Bailey, opina en su obra “El Abogado Litigante” que el abogado debe reunir determinadas cualidades que le permitan o que lo distinguen claramente de los demás profesionistas como son su estructura mental, lenguaje, cultura, memoria, entre otras.

Opina que el abogado pueda desempeñar diversas actividades como intérprete de la ley, en la redacción de documentos, conciliador, mediador, árbitro. Sitúa a estos gestores en un plano inferior al abogado litigante, el cual dice, es el que maneja la evidencia a través de la prueba en un proceso jurisdiccional ante un Juez y frente a la contraparte para obtener una resolución en el litigio.

De a cuerdo con el principio de que “el que puede lo más puede lo menos”, el abogado litigante debe estar capacitado para desempeñar las actividades de los gestores, conciliadores, mediadores y árbitros, más no a la inversa, ya que el litigio es en si una especialidad que no todos los licenciados en derecho ejercen.

La razón tal vez sea que se requiere un raciocinio sistematizado en el cual se utilice el silogismo, la lógica, iniciativa, imaginación, sin dejar a un lado la intuición humana; estudios de derecho, leyes, sociología, psicología, entre otros; un conocimiento mas que básico del lenguaje que permita el uso de la propiedad de la palabra a fin de que se expresen las ideas o conceptos de una manera fiel y precisa a fin de evitar equívocos y malas interpretaciones; elementales conocimientos de gramática; etcétera.

Si consideramos que el abogado litigante es en muchos sentidos, productor, director y actor principal de un drama humano en el cual se encuentran en juego circunstancias muy reales, se requiere también que obtenga y fomente algunas habilidades que se adquieren a través de la experiencia y el tesón de la práctica. Recomienda dicho autor que el abogado debiera jugar ajedrez, ya que el juego ciencia o juego de reyes como también se le conoce tiende a entrenar la mente en una lucha de inteligencia con un rival a través de la pelea de dos ejércitos o partes como si fuera un litigio. Todos sabemos que el ajedrez es propio de personas inteligentes con un coeficiente intelectual superior al común ¡he ahí a los grandes maestros del mundo ajedrecístico como Gary Kasparov, Bobby Fischer, Boris Spassky, Paul Morphy, Lasker, Capablanca, y muchos más.

FUENTE: http://www.expresionhispana.com/La%20Laguna/VIDA%20Y%20DERECHO/Ultimo/


 Esto que leeran a continuacion lo encontre navegando por Internet y se me hizo bastante interesante ya que habla acerca del futuro abogado y las nuevas competencias o areas en las cuales debemos irnos capacitando y actualizando para no quedarnos practicamente anticuados y en el olvido, aqui se los dejo tal cual lo encontre:ordinaria; y que los acuerdos globales sean la plataforma del desarrollo nacional que no se desentiende del resto del mundo.

“La historia del Derecho es milenaria y sus orígenes se confunden con los propios orígenes de las sociedades primitivas, pero el abogado de antaño no es el mismo de ahora o, mejor dicho, no debe serlo. En efecto, el profesional jurídico del mundo contemporáneo, inserto en el siglo XXI, requiere contar con nuevas competencias que le permitan actuar con solvencia. Esto supone, en general, una sólida formación de base jurídica y alcance multidisciplinario, con vocación internacional, apoyada en el uso de las tecnologías de información, complementada con un exigente entrenamiento y reentrenamiento, que persiga objetivos por resultados y que propicie las soluciones concertadas antes que el enfrentamiento.

Los desafíos del presente determinan un accionar intenso en lo referido al desenvolvimiento de los abogados frente a nuevos y cada vez mayores requerimientos de una sociedad abierta, compleja y dinámica.

La sólida formación de base jurídica supone contar con una primigenia cultura humanística y el conocimiento de las múltiples materias jurídicas: desde las más tradicionales (Derecho Civil, Derecho Penal y Derecho Laboral) hasta las más modernas (Derecho Genético, Derecho Ecológico y Derecho Informático). Empero, esa formación exige un alcance multidisciplinario que se introduzca en cuestiones científicas (el desarrollo del ADN), empresariales (los conglomerados corporativos), tecnológicas (la firma digital), ambientales (los relaves de las mineras), financieras (las estructuraciones de operaciones bancarias), industriales (los mercados relevantes) y hasta éticas (la responsabilidad social).

 Por su parte, la vocación internacional obedece al fenómeno de la globalización que ya alcanzó al Derecho y que ha desdibujado las fronteras entre los países a partir de la revolución del conocimiento (know-how), todo lo cual empieza a delinear los contornos de un novísimo Derecho Global que, superando las iniciales dificultades forjadas por las diferencias de los sistemas jurídicos y de las legislaciones nacionales entre sí, procura construir una nueva visión del Derecho a partir de principios fundamentales. La internacionalización de la abogacía amerita que los estudios de abogados se expandan en el mercado a través de subsidiarias, sucursales o franquiciados; que los profesionales se integren en redes y establezcan acuerdos de colaboración o alianzas estratégicas; que los contratos-tipo y las leyes-modelo se impongan como regla

 

 El uso de las tecnologías de la información resulta imprescindible en el contexto “maximización de beneficios/minimización de costos” para el acopio de información (los soportes de información legal), el procesamiento de datos (las bases de datos), la gestión de los estudios de abogados (el management jurídico), la interacción entre los profesionales y entre éstos y sus clientes (el Messenger), la comunicación en tiempo real (la videoconferencia y el Skype), el marketing corporativo (los banners) y la seguridad contra el ataque informático (los hackers), entre otras cuestiones.

Asimismo, el entrenamiento persigue volcar en la práctica la teoría, combinando el conocimiento académico con la puesta en práctica de dichos conocimientos, lo cual trae consigo varias competencias como razonamiento, síntesis, argumentación, comunicación y retroalimentación. Pero ese entrenamiento, adquirido quizás en las primeras prácticas pre-profesionales de los alumnos de Derecho, exige su réplica constante a través del reentrenamiento del abogado que le permita mantener el ritmo vertiginoso de los cambios que día a día van sucediéndose en el mundo.

Los objetivos por resultados constituyen la técnica de medición del trabajo en el actual escenario donde se procura la eficiencia y la cuantificación de dicho trabajo. No tiene sentido mantener la antigua estrategia (si es que acaso lo era) de utilizar artilugios legales tendientes a afectar la celeridad de los procesos judiciales, como tampoco engrosar los informes legales con opiniones dogmáticas alejadas completamente de las expectativas del cliente. Esto trae consigo, a su vez y en orden a la justicia, la máxima valoración del tiempo del abogado cuyos honorarios profesionales ahora se calculan por hora trabajada.

Finalmente, las soluciones concertadas antes que el enfrentamiento suponen otra nueva competencia del profesional jurídico. El Derecho, desde siempre, ha perseguido como finalidad la solución de las controversias, pero tradicionalmente los abogados se han caracterizado por actuar -lamentablemente- como “pica-pleitos” que agudizan la controversia en vez de solucionarla. Eso va abandonándose cada vez más en un contexto en el cual el juicio (donde sólo gana uno) es una alternativa poco atractiva que se ve superada por la mediación, la conciliación y el arbitraje (donde ganan todos).

Encontramos pues en las líneas precedentes las nuevas competencias del abogado que hoy en día deben forjarse desde las aulas universitarias. Nada se logra con opiniones pesimistas que sólo critican la realidad de la profesión, que lamentan la pobre educación legal y que enfrentan el crecimiento número de abogados, pero que mantienen el statu quo sin ofrecer soluciones concretas: cubramos las exigencias del mercado y atendamos la demanda del mismo; sólo así los abogados seremos partícipes de nuestro propio presente y tenderemos las líneas que nos guiarán hacia el futuro.”

Catedrático en la Universidad de Lima , Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y Academia de la Magistratura. Página Web: http://www.echaiz.com. Correo Electrónico: daniel@echaiz.com.
 Por: Daniel Echaiz Moreno

 Fuente: http://www.justiciayderecho.org/revista1/articulos/Las%20nuevas%20competencias%20del%20abogado%20del%20futuro%20-%20Daniel%20Echaiz.pdf


1) Confia tus asuntos legales solamente a un abogado. Por alguna razón éste no es contador, ni escribano, ni procurador, ni despachante de aduana, ni polica.

2) Consulta un abogado antes de firmar y no después. También cuando se trata de relaciones juridicas “mas vale prevenir que curar”.

3)No le ocultes a tu abogado detalles de los hechos, ni tus opiniones, pero no quieras suplantar su criterio.

4)Tu abogado ni es sabio ni omnisapiente; dale tiempo para estudiar tu caso.

5)No le pidas a tu abogado que te asegure el éxito de tu causa; no lo puede hacer.

 6)Recuerda que en las cuestiones patrimoniales mejor mal arreglo que buen pleito.

7)Recuerda que no se ganan los pleitos sólo porque tu creas tener razón ni se dejan ganar por culpa de tu abogado.

8 ) No dejes a tu abogado solo en la lucha por tus derechos. Preocupate por tu asunto discretamente; mas vale que peques por cargoso que por negligente.

9)No elijas a tu abogado por lo que te cobre. Eligelo por la confianza que inspira y los conocimientos que tiene.

10)No especules con los honorarios de tu abogado. Paga lo justo, con dinero y no con promesas de otros asuntos.

IGNACIO WINIZKY


Razonamiento lógico.

Dominio del lenguaje, facultad para la expresión de sus ideas.

Hábito o aptitud para la comprensión de lectura.

Aptitud para relacionarse con otras personas.

Capacidad de trabajo en equipo.

Relación adecuada con las figuras de autoridad.

Pensamiento crítico respecto del funcionamiento de las instituciones sociales.

Sentimiento de solidaridad.

Vocación conciliadora.

Habilidad para entablar relaciones interpersonales.

Para coordinar personas y grupos.

Para la búsqueda de soluciones alternativas.

Para la comunicación oral y escrita.

Capacidad de análisis y síntesis.

Liderazgo y comunicación.

Tener iniciativa, sensibilidad hacia los problemas sociales, una actitud ética y espíritu de investigación.

Capacidad para escuchar a sus semejantes para encontrar puntos de negociación.

Habilidad para utilizar las tecnologías de la información y las comunicaciones más avanzadas.

Adecuado uso de la comunicación verbal, corporal y escrita para comunicarse correctamente.

COACHING PARA ABOGADOS

agosto 17, 2009


Por Salva Gálvez

DESARROLLO DE COMPETENCIAS PROFESIONALES PARA ABOGADOS

CAPACIDADES DE CONOCIMIENTO Y DOMINIO PERSONAL DE UN ABOGADO

1- Conocimiento de uno mismo. Saber las propias potencialidades y límites. Las virtudes y defectos.
2- Motivación encaminada al éxito personal. El esfuerzo se dirige a satisfacer un determinado criterio de calidad o excelencia.
3- Iniciativa personal. Es actuar pronto en cuanto se presenta la ocasión para hacerlo. Capacidad de reacción ante un problema.
4- Optimismo. Respuesta creativa ante las dificultades, también sería la persistencia en lograr objetivos pese a las dificultades y el buen ánimo y sentirse cómodo en las dificultades. En definitiva, actitud positiva.
5- Autocontrol. Es la propia regulación. Ser capaz de canalizar las emociones en la dirección que es útil.
6- Autoconfianza. Estar seguros en la valoración que hacemos de nosotros mismos y acerca de nuestro potencial, nuestras aptitudes, nuestros conocimientos, habilidades y capacidades.
7- Flexibilidad. Es la adaptación a los cambios. Es en definitiva lo que caracteriza a las personas inteligentes. Quien sobrevive es quien hace la oportuna mutación para adaptarse a las circunstancias.

COMPETENCIAS DEL ABOGADO EN LA GESTIÓN DE RELACIONES.

1- Empatía. No es como se dice ponerse en el lugar del otro. Esto es físicamente y emocionalmente imposible. Se trata de tener capacidad de escuchar y comprender las preocupaciones, intereses y emociones del otro y responder a ello adecuadamente. Antes de exponer nuestras inquietudes tras escuchar al otro lo primero que hay que decir es “entiendo”, “comprendo su postura”, etc. Y tras ello pasar a exponer nuestro interés, opinión o sentimiento.
2- Liderazgo inspirador. Se trata de la capacidad para ejercer el papel de líder de un grupo o equipo y de generar ilusión y compromiso entre sus miembros.
3- Conocimiento de la dinámica de la organización. Es muy importante conocer cómo funciona la empresa en la que uno trabaja, cómo se mueve en su día a día, para saber utilizar esa dinámica a tu favor.
4- Gestión de conflictos. Es la capacidad titánica para negociar y resolver conflictos. ¿cómo se resuelven los conflictos con los compañeros de trabajo? ¿y con los clientes? ¿y con los jueces? ¿y con los funcionarios?
5- Trabajo en equipo y colaboración. ¿Somos capaces de trabajar en común con los demás para conseguir metas comunes?. ¿Preferimos trabajar sólos?.
6- Desarrollo de otros. Es la capacidad de influir en otros para que mejoren, sabiendo identificar sus puntos fuertes y dándoles acceso a sus áreas ciegas, así como facilitarles los medios adecuados para que puedan desarrollarse personal y profesionalmente.
7- Sensibilidad intercultural. Es esa distinción emocional que nos hace verdaderamente humanos al apreciar y respetar las diferencias y la diversidad que presentan las personas.
8- Comunicación oral. Buena escucha y expresión clara de lo que comunicamos. Eso incluye feed back o pedir aclaraciones sobre lo que se ha dicho antes de enjuiciar. “¿lo que has dicho es que…?”

COMPETENCIAS COGNITIVAS Y DE RAZONAMIENTO:

1- Pensamiento analítico: Capacidad para comprender las situaciones y resolver los problemas sobre la base de separar las partes que las constituyen y reflexionar acerca de ello de manera lógica y sistemática. Ej. Cuando se analiza una sentencia para recurrirla. Cuando se analiza una demanda para contestarla.
2- Pensamiento sistémico: Capacidad para percibir las interacciones que existen entre las partes de un todo.
3- Reconocimiento de modelos. Capacidad de identificar modelos o conexiones entre situaciones que no están relacionadas de forma obvia, y de identificar aspectos clave o subyacentes en asuntos complejos.
4- Expertise técnica o profesional. Capacidad e interés en utilizar, mejorar y ampliar los conocimientos y las habilidades necesarias en relación con el propio trabajo. Ej.-dotar al despacho de los medios informatizados de legislación y jurisprudencia.
5- Análisis cuantitativo. Capacidad para analizar, valorar y trabajar con datos y variables cuantitativas.
6- Comunicación escrita: Habilidad para redactar y sintonizar a través de mensajes escritos.

Hoy día necesitamos estar en un proceso de cambio y mejora continua si queremos estar a la altura y no perder comba respecto al resto de profesionales. Eso se consigue aumentando nuestros conocimientos técnicos y desarrollando nuevas competencias. Si cómo vemos una competencia es algo bueno para la persona y para el trabajo, lo interesante es desarrollar competencias, pero ¿cómo desarrollarlas?

Los conocimientos son el qué pero las competencias son el cómo y esto es realmente importante. Pero el desarrollo de competencias está muy ligado a las creencias y valores de las personas. Si la creencia de un Abogado es que su trabajo depende exclusivamente de la honestidad, el trabajo y el boca a boca y su queja radica en la falta de clientes, aprender a tener clientes estará mediatizado por esas creencias y valores.
El verdadero cambio se produce cuando cambia el tipo de observador que uno es, cuando amplia su visión, sus creencias, entonces se produce el llamado aprendizaje de segundo orden o aprendizaje generativo. Este tipo de aprendizaje permite aprender a aprender, a partir de una nueva lectura de los resultados obtenidos (percepción y feed back del entorno) como consecuencia de nuestras conductas.

El Abogado tradicional ha dado paso a la empresa de servicios jurídicos. Los valores honestidad, el trabajo bien hecho y el boca a boca, siguen siendo válidos. No obstante, el contexto en el que se mueve la Abogacía actual ha cambiado. Existe una mayor competencia y unas mayores exigencias por parte de los clientes. Es necesario desaprender cómo hemos obtenido clientes en el pasado para aprender cómo conseguirlos en el contexto actual. ¿Es descabellado hablar en el ámbito de la Abogacía de la comercialización de los servicios jurídicos?

En un curso de formación sobre comercialización de servicios jurídicos yo puedo aprender técnicas de venta de servicios dentro del contexto ético y actual de la Abogacía. ¿De qué sirve, si no he cambiado mis creencias y valores? Las conductas que desarrollaré a partir de dicho curso no van a determinar un cambio sustancial.

Es ahí donde INTERVIENE EL COACHING.
Definición de Cris Bolívar (Economist iuris de febrero de 2003):

¿Qué es el COACHING?

“El coaching es una herramienta que ayuda a las personas a crecer profesionalmente de cara a lograr su satisfacción y la de la organización. Es un espacio conversacional planificado, individuo a individuo y confidencial, donde se facilitan NUEVAS LECTURAS Y PERCEPCIONES, se propicia la transformación permanente y se genera sabiduría”.

“Un proceso de coaching revisa creencias limitadoras, incrementa competencias, introduce herramientas de trabajo y facilita el cambio de hábitos, promoviendo que el profesional asuma nuevos retos desde la satisfacción de sentirse en un estado de flujo y activación”.

Para entrar en un proceso de coaching es preciso ser muy conscientes de que el desarrollo de nuestras competencias y las de nuestro equipo, es algo complejo que va más allá de la adquisición de nuevos conocimientos, podremos plantearnos maneras más efectivas de desarrollo que nos permitan afrontar con éxito el proceso de transformación en el que están inmersos los despachos de servicios jurídicos, desde un proceso de mejora permanente hacia el estimulante reto de crecer no sólo como profesionales sino también como personas.

TRES ASPECTOS FUNDAMENTALES DE TODO LO DICHO

1º) Existe un déficit de formación de los Abogados en lo que se refiere al desarrollo de sus competencias profesionales (aunque sea buena la formación sobre contenidos jurídicos – tanto derecho sustantivo como procesal –).

2º) El desarrollo de las competencias que hemos descrito da lugar a un desempeño eficiente y por tanto al éxito en el trabajo. En el caso de los abogados este éxito viene determinado por:

a) El mantenimiento de una organización adecuada de los aspectos fundamentales de la empresa jurídica.
b) El número de expedientes. Es decir, una amplia cartera de clientes.
c) El número de casos ganados.
d) La reputación profesional y las relaciones sociales.

3º) Que para conseguir dicho éxito profesional es muy importante la preparación jurídica del abogado y el adecuado estudio de casos. Sin embargo, PARA CONSEGUIR EL ÉXITO DE LOS APARTADOS ANTERIORES HAY QUE DESARROLLAR LAS SIGUIENTES HABILIDADES FUNDAMENTALMENTE:

A) Habilidad de desarrollar un plan de empresa adecuado.
B) Habilidades de captación, trato y mantenimiento de clientes.
C) Habilidades de comunicación en el foro y en sociedad.
D) Habilidades personales de empuje y motivación profesional. El coaching en el desarrollo de habilidades.

CINCO ASPECTOS  EN EL ÁREA DE DESARROLLO DE HABILIDADES O COMPETENCIAS PROFESIONALES:

1) Que el éxito profesional no llega exclusivamente por el dominio de los conocimientos jurídicos, aunque esta formación es la que primero hay que adquirir.

2) Que la actitud de superación y mejora profesional es fundamental para abrirse camino como abogado. Hay que actuar sin miedo a perder y sin miedo a ganar.

3) Que la aptitud para las relaciones sociales es decisiva para establecer lazos y alianzas que constituyan una fuente de potenciales clientes.

4) Que la organización de un determinado tipo de despacho, bien dotado de las herramientas necesarias, y de los elementos personales que aporten valor al mismo resulta fundamental para que dicha empresa sea perdurable.

5) Que la seriedad y responsabilidad en el trabajo diario, con una adecuada gestión de los tiempos y tareas constituyen la base de un ejercicio profesional exitoso.

ALGUNOS DE LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN ESTA ÁREA:

1) Pensar que sólo son importantes los conocimientos jurídicos. La consecuencia más inmediata podría ser pasar diez años como pasante.

2) No valorar la importancia del desarrollo de competencias profesionales como las que hemos descrito. Esto puede suponer un llegar tarde al camino del desempeño exitoso de la profesión. Se puede acortar el camino.

3) Tener miedo a volar por uno mismo hasta no saber lo suficiente. Sólo es necesario una combinación entre coraje y oportunidad para crecer por uno mismo.

4) Contar con personas o socios inadecuados para tu empresa. El miedo y el querer apoyarse en otros debido a la propia inseguridad puede conducir en muchos casos a no valorar lo que esas otras personas te aportan realmente. ¿Si no tuviéramos miedo contaríamos con ellas?

5) No saber cobrar los honorarios, precisamente por ese sentimiento de inseguridad del que he hablado anteriormente.

6) Actuar como un mercenario en vez de como un profesional. Es decir, hacer todo lo que quiere y pide el cliente, aunque sea un disparate.

7) Pensar que los Abogados con nombre son mejores que el resto sólo porque tienen un nombre. Dar un caso por perdido por este motivo es una estupidez cuando lo que constituye es un verdadero reto y siempre podremos aprender más de quien más duro nos lo ponga.

EL ESTILO PROFESIONAL

agosto 14, 2009


No pueden existir unas normas que obliguen a un determinado estilo del abogado. Habrá tantos estilos como abogados porque el estilo, el modo de hacer, viene determinado de la subjetiva visión del mundo que tiene cada persona. Sin embargo, si podemos recomendar aquí unas formas, que si bien son flexibles, son respetuosas con la tradición y la experiencia que demuestra el sentido de las mismas.

Se suele decir que el mundo del Derecho está anticuado, que la Justicia tiene usos trasnochados, tales como el tratamiento de Su Señoría, el uso de la toga… Bueno es que exista ese debate en el ánimo de evolucionar con los tiempos y servir mejor a la sociedad. Pero debemos partir de una premisa, la Justicia trata de imponer el orden (la norma) allí donde es mal entendido, vulnerado o ignorado; y no se trata de un orden parcial que nace del capricho, sino que es la norma de convivencia que la sociedad se ha dotado. Por todo ello, porque en el impartir Justicia se quiere buscar el rigor (en definición de Celso hijo “Ius est ars bonui et aequi”, el derecho es el arte de lo bueno y de lo justo) ha de hacerse con seriedad y un cierto protocolo.

El orden de la Sala a la que comparecemos obedece a un sentido de representar físicamente cómo ha de impartirse la Justicia. El abogado se coloca en el mismo plano que el Juez o el Fiscal porque somos sujetos colaboradores en la administración de Justicia y no somos nosotros quienes somos juzgados. Al tratar al Juez de Su Señoría no estamos encumbrando a D. Fulano de Tal, sino que estamos manifestando el respeto que merece quien asume tan difícil y necesaria función como es la de juzgar en nombre de la sociedad.

Las formas pueden gustar más o menos, pero es ese orden arbitrario el que garantiza un denominador común que impide la irrupción del desorden y el mal gusto. Quiere decirse que la falta de formas, la improvisación no contribuyen a la alta tarea a la que nos encomendamos. Es necesario un cierto rito, si bien se podrá ir adaptando a los nuevos usos. Pero no conviene correr demasiado en ese intento a riesgo de terminar por perder el respeto que aún se tiene a un juicio.


Así antes de empezar a realizar Marketing de ningún tipo tenemos que saber:

  • Qué tipo de despachos somos. Esto es somos abogados de Empresa o de Particulares
  • Cuál es nuestro público objetivo. Si somos abogados de Empresa, qué tipo de empresas son las que nos interesan como clientes, más pymes, las micropymes. Si soy abogado de Particulares, qué público objetivo es el mío, los jóvenes, la gente mayor, los extranjeros
  • Cuáles son las Áreas de Práctica. Es decir me dedico a todo lo que entra por la puerta, me especializo, me dedico a todo, aunque vendo sólo que hago unas cosas.
  • Cuál es nuestro campo de actuación. Es decir actuamos sólo en nuestra ciudad o pueblo, o también en los que están alrededor.
  • Con qué medios cuento. Es decir si hago una acción de Marketing, tengo compañeros para poder sacar el trabajo, tengo medios para comprar más equipos contratar más gente, si estoy solo hago Marketing y vienen más clientes podré sacar el trabajo adelante.
  • Cuáles son mis debilidades, amenazas, Fortalezas y Oportunidades. DAFO, es decir conozco mis límites, hasta dónde puedo llegar, hacia dónde voy o hacia dónde quiero ir.
  • Qué me diferencia de la Competencia, de mis demás compañeros. Abro los Sábados, doy muy buen servicio, tengo una intranet para que ven el expediente los clientes

Pues una vez contestadas todas estas preguntas podemos empezar a realizar nuestro plan de Marketing para nuestro despacho de Abogados, por muy pequeño que seamos.

FUENTE: http://www.legaltoday.com/index.php/opinion/blogs/blog-de-marketing-para-pequenos-despachos-de-abogados/la-formacion-del-abogado-paso-4


El abogado podrá realizar publicidad, que sea digna, leal y veraz, de sus servicios profesionales, con absoluto respeto a la dignidad de las personas, a la legislación existente sobre dichas materias

Y que se entiende que se vulnera el Código deontológico y por lo tanto están prohibidas:

  • Prometer obtención de Resultados
  • Hacer referencia a clientes del despacho
  • Dirigirse a Víctimas de accidentes o de desgracias
  • Establecer comparaciones con otros Abogados
  • Incitar al pleito o conflicto
  • Utilizar medios o expresiones, audiovisuales o escritos que supongan un descrédito, denigración y menosprecio de la Abogacía, de la Justicia y de sus símbolos

FUENTE: http://www.legaltoday.com/index.php/opinion/blogs/blog-de-marketing-para-pequenos-despachos-de-abogados/por-donde-empezar