México, 22 Jul (Notimex).- La Comisión Permanente del Congreso declaró aprobadas las reformas constitucionales que crean la Ley de Salarios Máximos y las turnó al Diario Oficial de la Federación para su publicación.

En la sesión de este miércoles, el órgano legislativo recibió oficios de 17 congresos estatales para informar de la aprobación de esa ley, con lo que se tiene el voto en favor de la mayoría de las legislaturas de las entidades federativas.

Las reformas a los artículos 75, 115, 116, 122, 123 y 127 de la Constitución establecen la Ley de Salarios Máximos por la cual ningún funcionario público podrá ganar más que el Presidente de la República.

Los congresos estatales que ya la aprobaron son los de Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Nayarit, Puebla, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.

El presidente de la Comisión Permanente, Gustavo Madero, turnó el decreto al Ejecutivo Federal, pero el senador Francisco Arroyo pidió corregir el trámite pues por ser una reforma constitucional se debe enviar directamente al Diario Oficial de la Federación.


Tradicionalmente en época de elecciones en nuestro país siempre se ha implementado la llamada “Ley Seca” medida en la que se prohíbe la venta de bebidas alcohólicas durante la jornada electoral. Pero a partir de abril de 2006 esta medida se dejó de implementar en algunos estados.

 

La “ley seca” o prohibición de venta y consumo de bebidas embriagantes tiene su origen en 1915 cuando el General Plutarco Elías Calles, siendo gobernador del estado de Sonora, ordenó la prohibición de la elaboración y tráfico de bebidas embriagantes por la crisis política y social que en ese entonces se vivía, no sólo en su estado, sino en toda la República Mexicana.

 

Incluso se habían escenificado asesinatos en debates legislativos y actos públicos que fueron propiciados por personas que habían ingerido licor, por lo que se estableció que en las jornadas políticas de cobertura nacional debía evitarse la venta de todo tipo de licores.

 

Pero a raíz de una iniciativa del Diputado Nicolás Osuna Aguilasocho, Diputado Local de Baja California desde el 25 de abril de 2006 se dejó en manos de cada entidad federativa  decidir si el día de la elección y un día antes se limitaba el horario de servicio de los establecimientos en los que se sirvan bebidas embriagantes.

 

Ahora cada estado decide la aplicación de esta medida.

 

Por ejemplo, en el D.F. la “Ley Seca” no se va a aplicar, porque dice el Jefe de Gobierno que eso “…ya no se usa…”, pero en estados como Jalisco, San Luis Potosí, Morelos, Veracruz, Guanajuato, Nuevo León, lo siguen aplicando. Ni modo.

 

Fuente Crónica.com  

http://miabogadoenlinea.net/index.php?option=com_content&view=article&id=798:la-qley-secaq-en-las-elecciones&catid=57:el-derecho-y-mexico&Itemid=82

PODER Y VALORES

junio 30, 2009


En buena política, el poder no es un fin, sino un medio. Llegar a un cargo público y trabajar por conservarlo a cualquier precio es no haber entendido el sentido auténtico, profundo, de la política.

Poder y valores
Algunos, sin embargo, no han descubierto o no quieren descubrir esta verdad básica. Piensan y organizan sus declaraciones, sus decisiones, su imagen, en clave de popularidad, de aplausos, de éxito inmediato. Miran continuamente las encuestas, los editoriales de los periódicos más leídos, el número de minutos que han sido oídos o vistos en radio y televisión. El éxito que buscan es sencillo, lineal, casi lógico: conservar el poder, aunque no se sepa exactamente para qué quieren seguir en el gobierno o en el parlamento, aunque no haya un programa claro ni unos proyectos realmente constructivos.

Ante esta desorientación de la política hay que responder con la sencilla verdad del poeta: no vale la pena vivir si se pierden los motivos de la vida. Traducido a la política: no vale la pena controlar el poder si uno traiciona sus principios, si perjudica la economía, si permite o fomenta la corrupción, si cierra los ojos ante el dolor de los más desprotegidos: los ancianos que mueren abandonados, los niños que no nacerán por culpa del aborto, los pobres desprotegidos de todo apoyo social.

Conservar el poder a base de mantener situaciones de injusticia es impedir el verdadero progreso de ese pueblo, de esa nación, a la que debería servir todo político que viva según lo que su nombre indica.

Hoy la política y los políticos necesitan un baño de valores, un cursillo intensivo de ética. Harían falta mil Sócrates que se paseasen por el mundo, que entrasen en el Palacio de Cristal de la ONU y en los parlamentos y gobiernos nacionales y regionales de todo el planeta. Nuevos Sócrates que se pusiesen delante de cada alcalde, de cada diputado, de cada gobernador de estado o ministro de gobierno, para preguntarles si saben qué es la justicia, qué es la verdad, qué es el bien. Para que les ayudasen a abrir los ojos ante la realidad profunda del hombre, un ser de carne y hueso, que sufre el hambre y el frío, pero también un ser con alma espiritual, que quiere conocer, que necesita amar, que no terminará cuando encierren su cuerpo en un ataúd frío.

Muchos políticos necesitan romper miedos y empezar a pensar no en votos, sino en principios. No según la lógica del poder, sino según el sentido de la justicia. No según las encuestas, sino según lo que les hace grandes ante Dios, ante su conciencia y ante los ciudadanos. Así se darán cuenta de que algunos de sus actos les empequeñecen porque buscan solamente mantener calientes unos asientos privilegiados de gobierno, y recibir un salario más que suficiente para sus sueños de lo inmediato, de lo que termina y pasa, mientras dejan a sus pueblos abandonados a su destino.

Muchos políticos necesitan aprender a “perder” en la lógica del interés, a vivir en un sano riesgo de ser perseguidos por grupos de poder que tal vez pagan a asesinos a sueldo para acabar con cualquier opositor que hable claro y que defienda la justicia y los valores, o que se dedican a una sutil y constante crítica a través de algunos medios de comunicación (esperamos que pocos, pues existen, hay que decirlo, periodistas honestos y sinceros).

No importa el “fracaso” en el mundo de la corrupción si se triunfa en el mundo de la honestidad. Aunque tal vez llega la hora de decir que ser honesto no es sinónimo de fracasar. El fracaso verdadero inicia cuando hemos dejado de vivir según el bien, según la paz y el bienestar que esperan nuestros ciudadanos. El fracaso inicia cuando permitimos leyes que persiguen a los que son de raza distinta, o cuando dejamos abandonados a su suerte a millones de hombres y mujeres que buscan un poco de pan y un trabajo digno y pagado según justicia, cuando promovemos guerras sin pensar en los miles y miles de personas que sufrirán lo indecible por culpa de la violencia bélica.

La política puede regenerarse. Tal vez desde abajo, con ciudadanos que no tengan miedo al voto “inútil”, a dar su sí a candidatos honestos aunque tengan pocas posibilidades de vencer. Si nadie empieza, si nos resignamos a la situación actual, seguirá habiendo políticos agarrados al poder, sin escrúpulos a la hora de violar los derechos de sus ciudadanos para permanecer un poco más de tiempo en un cargo público.

Hoy podemos escribir una nueva historia. Desde arriba, con políticos honrados, y desde abajo, con hombres y mujeres decididos a cambiar las cosas. Aunque los resultados no se vean ahora, aunque tal vez alguno muera, como un mártir, para el inicio de un mundo más humano y más honesto.

http://es.catholic.net/abogadoscatolicos/722/2428/articulo.php?id=40478


Autor: Gloria Conde, del libro Mujer Nueva, editorial Trillas
La mujer en el mundo jurídico y en la política
Hacer política a la manera de las mujeres puede significar promover la paz y resolver los conflictos de modo diverso que un hombre, escogiendo cualquier medio menos la guerra, promoviendo así valores a favor de la vida .

La mujer en el mundo jurídico y en la política
Necesidad de la mujer en la política

Hoy sólo el 13% de los políticos son mujeres. Todos somos conscientes del decaimiento ético que están siguiendo las políticas y las leyes en los países más desarrollados. Sobre todo en lo que ve a la falta de defensa y protección de la vida humana. En principio, la mujer tiene los mismos derechos a «gobernar» que el varón. Muchas pueden decir ¿por qué los que «mandan» tienen que ser siempre varones? Sin embargo, no es este el hecho que justificaría una mayor presencia femenina en la política.

La mujer percibe con gran sensibilidad esta disociación entre poder y la justicia y ética que está llevando a muchos políticos a sacrificar los valores humanos por afirmar sus posiciones de poder. Las mujeres desean y pueden cambiar algunas decisiones políticas. Tienen un programa y una serie de valores precisos, no sólo sed de poder. Es este el motivo por el que la mujer tiene algo muy específico que ofrecer a la vida política: la promoción de los valores humanos. Citamos a Janne Haaland Matláry:

“Hacer política a la manera de las mujeres puede significar promover la paz y resolver los conflictos de modo diverso que un hombre, escogiendo cualquier medio menos la guerra, promoviendo así valores a favor de la vida en su significado profundo. Porque transmitimos la vida y estamos acostumbradas a que los hijos nos recuerden que no somos «tan importantes», podemos introducir un cierto realismo, un poco de humildad en el sector público con el fin de poder establecer mejores condiciones de trabajo” (Tiempo de Florecer).

La aportación específica de la mujer a la política

Observando las acciones y comportamientos de las mujeres políticas de hoy, alguno podrá decir: “nada prueba que las mujeres serán diversas de los hombres en la política y ¿qué van a añadir? De hecho, las pocas mujeres que hay actualmente en política se comportan como los hombres”. Quizás han tenido muchas dificultades para llegar donde se encuentran, y esto les ha supuesto renunciar, en parte, a lo que son ellas mismas. Esto es una consecuencia natural de la falta de presencia femenina en un mundo dominado por los varones.

Pero las mujeres tienen un campo abierto en política. La sensibilidad femenina permite que la mujer descubra al hombre concreto, singular, al pobre, al necesitado, en medio de las grandes políticas de los estados que se aplican a la masa en forma estadística. Además, la mujer tiene mucha más capacidad de negociar que el varón en el sentido de que logra llegar a conclusiones evitando rupturas y traumas en las relaciones.

Mujeres que representen a la mayoría

Por otro lado, es conveniente la presencia en política de mujeres que representen a la mayoría: mujeres madres de familia, esposas, aquellas que tienen que enfrentar la problemática de nuestro mundo, trabajar y sacar adelante la familia. Mujeres a quienes forja la lucha diaria y eso les hace abiertas y cercanas a las demás personas. Es este un gran reto ya que es necesaria la presencia de mujeres en política, y también varones, que experimenten en su propia vida la riqueza de los valores éticos y humanos de la familia. Sin embargo es evidente, al menos dada la situación actual, la dificultad de compaginar una carrera política con una rica e intensa vida de familia. La mayoría de las personas hoy en día inmersas en política, no suelen prestar demasiada atención a los asuntos de la familia, en gran parte porque ellos mismos carecen de una vida familiar intensa. A pesar del dilema, se impone encontrar vías adecuadas para lograr compaginar ambas cosas.

Lo que buscamos evitar es que las mujeres en política sigan sólo el modelo de la mujer que ha renunciado a lo más propio suyo, rechaza el matrimonio y la maternidad, y busca el poder para «lograr derribar al patriarcado de su atalaya». Es dudoso que alguien así garantice mejoras en las condiciones de la mayoría de las mujeres.

No es posible representar de forma real a la mayoría si se permanece distante de los problemas reales de las mujeres de hoy. Una mujer política deberá ser una mujer «para los demás» que, desde el esfuerzo y la entrega a sus deberes cotidianos, muchas veces escondidos, sepa comprender las necesidades e inquietudes reales de las otras personas como ella. Dice de nuevo J.H. Matláry:

“La mejor curación de la presunción consiste en llegar a casa a lavar el suelo de la cocina con los niños por en medio que gritan porque quieren comida, atención y juegos. Las tareas cotidianas de la maternidad y de la paternidad nos hacen humildes y nos recuerdan que somos insignificantes. También por este motivo, muy banal, sostengo que las mujeres pueden ser, en ocasiones, mejores políticas que los hombres: estamos acostumbradas a poner paz y resolver los conflictos de nuestra experiencia cotidiana con los hijos (para no hablar de los maridos) y no podemos concentrar la atención sobre nosotras mismas mucho tiempo” (O.cit.) .

El campo jurídico y legislativo

Por las mismas razones, la mujer puede proyectarse en el campo jurídico ofreciendo un gran bien para la humanidad. Su sentido de la «persona» y la capacidad de valorarla en su individualidad pueden ayudar a juzgar con equilibrio y prudencia las situaciones y los comportamientos humanos.

http://es.catholic.net/mujer/483/1048/articulo.php?id=5672

Lic. Alejandra Perfecto Ruiz
mayansyperfecto@gmail.com y mayper@prodigy.net.mx